Casi toda la información que circula sobre perros perdidos se queda en los consejos de siempre: llama a las protectoras, reparte carteles, mira en los grupos del pueblo. Están bien, pero se saltan lo primero que hay que hacer y lo único que tiene consecuencias legales concretas.

La Ley 7/2023 fija un plazo de cuarenta y ocho horas para comunicar la pérdida a la autoridad competente. Ese aviso decide algo importante: si tu perro aparece en el otro extremo de la provincia, la ley lo tratará como animal extraviado o como animal abandonado, y las consecuencias de cada cosa no se parecen en nada. Esta guía ordena lo que hay que hacer y en qué orden, con el texto legal delante.

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La primera hora: quedarse, no perseguir

El primer impulso es correr detrás del perro. Suele ser contraproducente: un animal asustado que ve a alguien corriendo hacia él acelera, y en terreno abierto lo pierdes de vista en segundos.

Lo que funciona mejor es lo contrario. Quédate en el punto exacto donde lo viste por última vez, agáchate, llámalo con tono normal y espera. Muchos perros vuelven sobre sus pasos al cabo de diez o quince minutos si el lugar sigue oliendo a su familia. Si vais varias personas, que una se quede fija en ese punto mientras las demás buscan; el sitio donde se perdió es la referencia a la que el perro intentará volver.

Si estás en el campo o en una ruta, deja algo tuyo en el suelo: una prenda usada, su manta o el transportín abierto. Es una señal olfativa estable a la que puede regresar cuando se calme.

  • No corras detrás de él ni le grites su nombre con tono de alarma
  • Deja una prenda con tu olor y el cuenco de agua en el punto de pérdida
  • Si hay varias personas, una se queda quieta en ese punto
  • Avisa de inmediato a quien esté cerca: en una ruta o una playa, más ojos cambian el resultado
  • Anota la hora exacta: te la van a pedir en todas las comunicaciones posteriores

Si tu perro está con otro perro de casa, mantener al segundo contigo y visible ayuda más que llevártelo a buscar.

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Las 48 horas: lo que dice exactamente la ley

El artículo 24.2 de la Ley 7/2023 de protección de los derechos y el bienestar de los animales enumera las obligaciones de cualquier persona responsable de un animal de compañía. Dos de ellas se activan justo en este momento.

La letra c) obliga a "ejercer sobre los animales la adecuada vigilancia y evitar su huida". La letra g) es la que marca el reloj: hay que "comunicar a la autoridad competente la pérdida o sustracción del animal en el plazo máximo de cuarenta y ocho horas desde que se produjo la misma".

Cuarenta y ocho horas desde que ocurrió, no desde que te diste cuenta ni desde que dejaste de buscar por tu cuenta. Es un plazo corto a propósito, porque en ese margen es cuando el animal suele aparecer recogido en un centro o entregado por alguien.

El plazo cuenta desde el momento de la pérdida. Si tu perro se escapó un sábado por la tarde, el lunes por la tarde ya estás fuera de plazo aunque las oficinas hayan estado cerradas: hay canales de aviso disponibles fuera de horario, y los verás en el siguiente apartado.

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Extraviado o abandonado: la diferencia la marca tu aviso

Aquí está el motivo real por el que ese plazo importa, y es algo que casi ningún artículo sobre perros perdidos explica.

La propia ley define, en su artículo 3, qué es cada cosa. Un animal extraviado es el que "vaga sin destino y sin control, siempre que sus titulares o responsables hayan comunicado su extravío o pérdida en la forma y plazo establecidos a la autoridad competente". Un animal abandonado es, entre otros supuestos, el que vaga sin acompañamiento "no habiendo sido comunicada o denunciada su desaparición en la forma y plazos establecidos".

Dicho de otro modo: el mismo perro, en la misma cuneta, es extraviado o abandonado según si hiciste la comunicación a tiempo. Y las consecuencias no se parecen. El artículo 74 clasifica el abandono de un animal como infracción grave, y añade una precisión que conviene leer con calma: "No se considerará como falta grave, sino como leve, la falta de comunicación de la pérdida o sustracción de un animal".

Traducido a cifras del artículo 76: una infracción leve se sanciona con apercibimiento o multa de 500 a 10.000 euros; una infracción grave, con multa de 10.001 a 50.000 euros. La ley distingue entre no avisar y abandonar, pero si nunca comunicaste la pérdida, eres tú quien tiene que demostrar en qué lado de esa línea estabas.

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Dónde se comunica, en la práctica

"Autoridad competente" suena vago porque la ley reparte esa competencia entre administraciones. En la práctica, el orden que funciona es este.

Empieza por la Policía Local del municipio donde se perdió, que es quien gestiona la recogida sobre el terreno. Si estás fuera de casco urbano, en el campo o en una carretera, el interlocutor es la Guardia Civil, a través del 062 o del Seprona. El 112 sirve como puerta de entrada cuando no sabes a quién llamar o es de madrugada.

En paralelo, avisa al ayuntamiento y al centro de protección animal del municipio. La ley les asigna esa función de forma expresa: el artículo 22 establece que "corresponderá a los ayuntamientos la recogida de animales extraviados y abandonados y su alojamiento en un centro de protección animal", y añade que para ello "deberán contar con un servicio de urgencia para la recogida y atención veterinaria de estos animales, disponible las veinticuatro horas del día". Ese servicio 24 horas existe por ley: si te dicen que llames el lunes, insiste.

Por último, comunica la baja temporal o la incidencia en el registro de identificación de animales de tu comunidad autónoma, que es donde figura el microchip. Cada comunidad tiene el suyo y el procedimiento cambia; tu clínica veterinaria habitual suele poder tramitarlo en el momento.

  • Policía Local del municipio donde se perdió
  • Guardia Civil o Seprona (062) si fue fuera de casco urbano
  • 112 fuera de horario de oficina
  • Ayuntamiento y centro de protección animal del municipio
  • Registro autonómico de identificación animal, a través de tu veterinario
  • Clínicas veterinarias de la zona: es donde llevan a muchos perros encontrados

Pide siempre un justificante, número de incidencia o correo de confirmación. Es la prueba de que comunicaste dentro de plazo.

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El microchip solo sirve si el teléfono es el correcto

El microchip no emite señal ni se localiza por GPS: es un número que hay que leer con un lector y cruzar con una base de datos. Si en esa base figura un teléfono antiguo o una dirección de hace tres mudanzas, el chip no sirve de nada en el momento en que más falta hace.

La obligación de la letra f) del artículo 24.2 es precisamente esa: "mantener permanentemente localizado e identificado al animal conforme a la normativa vigente". Actualizar los datos forma parte de la obligación, no es un extra.

Añade además una chapa física en el collar con un teléfono. Quien encuentra un perro suele ser un vecino sin lector de chips, y una chapa legible resuelve en dos minutos lo que por la vía del registro tarda un día. Si viajas fuera de tu provincia, merece la pena llevar una chapa con el número del móvil y no el del fijo de casa.

Todo lo relativo a chip, cartilla y pasaporte lo tienes desarrollado en la guía de documentación para viajar con perro.

  • Comprueba una vez al año que el teléfono del registro es el tuyo actual
  • Chapa en el collar con un móvil, no con un fijo
  • Ten a mano una foto reciente y nítida, de cuerpo entero y de cara
  • Apunta el número de microchip en el móvil: te lo van a pedir por teléfono
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La búsqueda sobre el terreno, ordenada

Pasadas las primeras horas, la búsqueda deja de ser cuestión de suerte y pasa a ser cuestión de método. Un perro asustado se mueve en círculos amplios y suele esconderse durante el día, así que el amanecer y el anochecer son las franjas en las que más aparecen.

Divide la zona en sectores y no repitas los que ya has cubierto sin una razón. Pregunta a quien está fijo en el terreno y ve todo lo que pasa: personal de gasolineras, hortelanos, pastores, operarios de limpieza, repartidores. Son mucho más útiles que un cartel en una farola.

Publica en los grupos locales con datos concretos: foto, raza aproximada, tamaño, color del collar, punto y hora de pérdida, y un teléfono. Evita dar el número de microchip en abierto, porque es el dato que permite acreditar la titularidad.

  • Busca al amanecer y al anochecer, que es cuando se mueven
  • Lleva su comida habitual y algo que suene familiar, como su bolsa de premios
  • Revisa cunetas, tuberías, naves abandonadas y zonas con sombra y agua
  • Cartel con foto grande, un solo teléfono y la palabra PERDIDO bien visible
  • No difundas el número de microchip públicamente

Si alguien te pide dinero por devolvértelo, no pagues y comunícalo a la Policía Local o a la Guardia Civil. El chip acredita quién es el titular.

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Si se pierde durante un viaje

Lejos de casa cambian dos cosas: no conoces el terreno y no sabes a quién llamar. Por eso conviene tener resuelto lo básico antes de salir, sobre todo si el plan incluye rutas de senderismo, vías verdes o playas, que son los escenarios donde más perros se escapan.

La comunicación se hace siempre en el municipio donde se produjo la pérdida, no en el de tu domicilio. Después conviene avisar también en el tuyo, porque hay animales que aparecen días más tarde cerca de casa.

Antes de arrancar el viaje, guarda en el móvil el teléfono de la Policía Local del destino, el del centro de protección animal de la zona y el de dos clínicas veterinarias cercanas al alojamiento. En EYPET puedes localizar clínicas veterinarias que admiten animales en Sevilla, Málaga, Granada, Córdoba, Huelva, Jaén y Cádiz.

Si además viajas con cobertura de responsabilidad civil, revisa qué incluye tu póliza: en la guía sobre el seguro para perros explicamos qué cubre y qué no.

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Si el que encuentra un perro eres tú

La reacción más común es llevárselo a casa y empezar a preguntar por redes. Es comprensible, pero deja al animal fuera del circuito oficial justo cuando su familia lo está buscando por ahí.

Lo primero es leer el microchip. Cualquier clínica veterinaria lo hace en un minuto y sin coste, y muchas policías locales llevan lector. Ese número es lo que conecta al perro con su registro autonómico y con un teléfono. Mientras no se lea el chip, todo lo demás es adivinar.

En paralelo, comunícalo a la Policía Local o al centro de protección animal del municipio, que es el servicio al que la ley atribuye la recogida. Hacerlo no significa que se lo lleven necesariamente: en muchos casos puedes quedarte tú con el animal mientras aparece la familia, pero con el hallazgo registrado. Esa anotación es la que permite que las dos partes se encuentren, porque quien ha perdido al perro llamará precisamente ahí.

Revisa también si lleva chapa, si está castrado, si tiene marcas de collar reciente o el pelo cuidado. Son indicios de que hay alguien buscándolo, no de que lo hayan dejado tirado.

  • Lleva al animal a leer el chip antes de nada
  • Avisa a la Policía Local o al centro de protección animal del municipio
  • Si te lo quedas mientras aparece la familia, que conste registrado
  • Publica la foto sin dar todos los detalles: guarda un rasgo para verificar a quien lo reclame
  • No lo sueltes de nuevo donde lo encontraste

Guardar un detalle sin publicar (una cicatriz, una mancha concreta, el color exacto del collar) es la forma más sencilla de comprobar que quien lo reclama es realmente su familia.

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Lo que reduce el riesgo antes de que pase

La mayoría de las pérdidas no ocurren en casa, sino en los tres o cuatro momentos de un viaje en los que el perro está en un entorno desconocido y con la rutina rota: la primera salida al llegar al alojamiento, las paradas en área de servicio, los petardos de una fiesta local y los sitios abiertos sin vallar.

No hay mucho misterio en la prevención, pero sí en aplicarla cuando estás cansado y con prisa, que es justo cuando se sueltan las correas.

Y si el caso es el contrario —te has encontrado tú un perro—, el procedimiento y los plazos están en me he encontrado un perro: qué hacer.

- Perros y petardos: las noches de pirotecnia son las de más perros perdidos del año.

  • Arnés antiescape en los primeros días de viaje, aunque en casa vaya con collar
  • Correa puesta en toda parada de carretera, sin excepciones
  • Chapa con móvil y datos del microchip actualizados antes de salir
  • Foto reciente en el móvil, hecha esa misma semana
  • Teléfonos del destino guardados: Policía Local, centro de recogida y dos veterinarios
  • En fiestas con pirotecnia, el perro dentro y con la puerta cerrada, no en el patio

Fuentes: Ley 7/2023, de 28 de marzo, de protección de los derechos y el bienestar de los animales (BOE-A-2023-7936), artículos 3, 22, 24, 74 y 76. Texto consolidado consultado el 16 de septiembre de 2026. Los procedimientos concretos de comunicación dependen de cada ayuntamiento y del registro de identificación de cada comunidad autónoma.

Importante

Las políticas de admisión y las normas locales pueden cambiar. Confirma siempre la información con el establecimiento o la autoridad responsable antes de tu visita.