Cada verano y cada Nochevieja se repite la misma escena, y también el mismo tipo de artículo: mucha emoción, cero fuentes y cifras de decibelios que nadie sabe de dónde salen.

Hemos hecho el trabajo al revés. Primero, qué obliga la norma: resulta que a nivel estatal casi nada, y que quien pone distancias y horarios es el ayuntamiento, con ordenanzas cada vez más concretas. Segundo, qué dice la investigación publicada sobre cuántos perros tienen miedo a los ruidos y qué intervenciones funcionan. Y tercero, qué medicamentos están autorizados en Europa con esa indicación exacta.

Lo que no vas a encontrar aquí son cifras de decibelios sin estudio detrás. Circulan mucho y no hemos podido rastrear su origen.

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La ley estatal casi no dice nada, y conviene saberlo

Hemos buscado en la Ley 7/2023 y en el Real Decreto 989/2015, el reglamento de artículos pirotécnicos y cartuchería, alguna limitación del uso de pirotecnia por razón de bienestar animal. La conclusión honesta es esta: no hemos encontrado una norma estatal que limite la pirotecnia para proteger a los animales de compañía.

La única mención a la pirotecnia que hemos localizado en la Ley 7/2023 está en su artículo 65, titulado "Romerías, eventos feriados, belenes, cabalgatas y procesiones", cuyo apartado 7 prohíbe el uso de animales en romerías y eventos feriados en los que se empleen elementos pirotécnicos. Fíjate en el alcance: limita el uso de animales en esos eventos, no el uso de pirotecnia en general. Y no protege a tu perro en casa.

Lo que sí te aplica es la obligación general del artículo 24.2, letra a), de mantener al animal "en unas condiciones de vida dignas, que garanticen su bienestar, derechos y desarrollo saludable", y la del artículo 24.2, letra h), de acudir a un profesional veterinario "siempre que la situación del animal lo requiera". Un perro que cada Nochevieja se rompe las uñas intentando escapar entra en ese supuesto.

Sobre el RD 989/2015, lo que hace es clasificar los artículos pirotécnicos por categorías atendiendo, entre otras cosas, a su nivel de ruido: la categoría F2 se define como artículos "de baja peligrosidad y bajo nivel de ruido" y la F3 exige que "el nivel de ruido no sea perjudicial". No fija cifras en decibelios en la parte que hemos podido revisar, ni menciona a los animales.

  • No hemos localizado norma estatal que limite la pirotecnia por bienestar animal
  • El art. 65.7 de la Ley 7/2023 prohíbe usar animales en romerías con pirotecnia
  • Eso limita el uso de animales, no el uso de petardos
  • Sí te aplican el art. 24.2.a) y el 24.2.h) sobre bienestar y atención veterinaria
  • El RD 989/2015 clasifica por nivel de ruido pero no menciona a los animales

El título del artículo 65 y su ubicación constan en el índice del BOE. El texto del apartado 7 lo hemos leído en versiones publicadas de la ley, no en la página consolidada, que se corta antes.

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Quien sí pone distancias y horarios es tu ayuntamiento

Aquí está la novedad real de los últimos años, y casi nadie la cuenta: hay ordenanzas municipales que ya regulan la pirotecnia mencionando expresamente a los animales, con metros y con horas. Tres verificadas, todas de la provincia de Sevilla, que es donde hemos encontrado la regulación más desarrollada:

Camas. Ordenanza reguladora del uso de artículos pirotécnicos y de la realización de espectáculos públicos de fuegos artificiales, aprobada definitivamente y publicada en el BOP de Sevilla nº 77, de 23 de abril de 2026. Es la más detallada que hemos visto:

Su artículo 5.1 condiciona el uso a que no se superen los niveles de la ordenanza de ruidos ni se causen molestias "al vecindario, hospitales, centros de salud, residencias de mayores, guarderías durante sus horarios de funcionamiento, o causen perturbaciones a las colonias felinas, espacios de esparcimiento canino y refugios de animales".

Su artículo 7.1 fija distancias mínimas de seguridad concretas: "protectoras y refugios de animales: 30 metros" y "Colonias felinas y areas de esparcimiento canino: 15 metros".

Su artículo 9.2 dispone que "en la programación municipal se fomentará el uso exclusivo de pirotecnia silenciosa o de baja intensidad sonora", y el 9.3 que "se evitará el uso en zonas donde existan colonias felinas, refugios o protectoras". El 9.1 prevé avisar a la población con 48 horas de antelación.

Sanlúcar la Mayor. Ordenanza del mismo tipo, aprobada definitivamente en el BOP de Sevilla nº 33, de 18 de febrero de 2025. Su artículo 10 es tajante: "Queda prohibido tirar artículos pirotécnicos de la categoría F1 y F2 en presencia de animales." Y añade que "en todo momento será responsabilidad de la persona o entidad, que los dispara, las posibles lesiones a personas o animales, así como de los daños".

Olivares. Ordenanza publicada en el BOP de Sevilla nº 169, de 30 de agosto de 2024. Su artículo 14 obliga a guardar "una distancia mínima de 15 metros con las zonas de juegos infantiles y las áreas de esparcimiento canino", y su artículo 3 excluye el disparo en zonas aledañas a determinados espacios, entre ellos las zonas específicas para mascotas en los parques.

La consecuencia práctica es doble. Si convives con un perro con miedo a los ruidos, tu margen de acción está en el ayuntamiento, no en el Gobierno. Y si organizas un evento, la ordenanza de tu municipio puede estar imponiéndote ya distancias que no conoces.

Sobre normativa autonómica de pirotecnia silenciosa o límites de decibelios por bienestar animal: no hemos localizado ninguna. Si tu comunidad la tiene, no hemos sabido encontrarla.

  • Camas (BOP Sevilla 77, 23/04/2026): 30 m a protectoras y refugios, 15 m a colonias y áreas caninas
  • Camas: fomento de pirotecnia silenciosa y aviso a la población con 48 horas
  • Sanlúcar la Mayor (BOP Sevilla 33, 18/02/2025): prohibido tirar F1 y F2 en presencia de animales
  • Olivares (BOP Sevilla 169, 30/08/2024): 15 m a áreas de esparcimiento canino
  • No hemos localizado normativa autonómica de pirotecnia silenciosa por bienestar animal
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Cuántos perros tienen miedo a los ruidos: las cifras publicadas

Las cifras que circulan sin fuente no sirven de nada. Estas sí tienen estudio detrás, y conviene leerlas sabiendo qué mide cada una.

Blackwell, Bradshaw y Casey (2013), Applied Animal Behaviour Science 145(1-2):15-25, DOI 10.1016/j.applanim.2012.12.004. Sobre una muestra de más de mil personas: "25% (n = 1053) owners responded positively to the subjective question asking whether their dog showed a fearful response to noises." Y añaden que casi la mitad de quienes hicieron la entrevista estructurada describieron al menos un signo típico de miedo ante ruidos.

Storengen y Lingaas (2015), Applied Animal Behaviour Science 171:152-160, DOI 10.1016/j.applanim.2015.08.020: "On average approximately 23% of the dogs were reported to be fearful of noises", y la situación con mayor frecuencia de miedo fue precisamente la de los fuegos artificiales.

Riemer (2019), PLOS ONE, DOI 10.1371/journal.pone.0218150: "Fifty-two percent of dogs in the sample (N = 1225) were at least partially affected by firework fears". Es una encuesta en línea, con el sesgo de muestra que eso implica, y lo decimos porque la cifra es alta.

Dale y colaboradores (2010), New Zealand Veterinary Journal, PMID 21151214: en una muestra de perros y gatos de Nueva Zelanda, "1,635 (46%) animals displayed a level of fear of fireworks recognisable to their owners".

Hay un hallazgo de ese último trabajo que merece un párrafo propio, porque es contraintuitivo: los autores encontraron "a significantly increased severity and duration of fear response over time in dogs and cats was associated with owners who comforted them when they displayed a fearful response". Es una asociación, no una relación causal demostrada, y no significa que haya que ignorar a un perro aterrorizado. Lo que sugiere es que la forma de acompañar importa, y que reforzar el drama con atención ansiosa puede no ayudar.

El rango razonable, juntándolo todo: entre uno de cada cuatro y uno de cada dos perros muestra miedo a los ruidos fuertes. No es una minoría rara.

  • Blackwell 2013: el 25 % de las personas describe respuesta de miedo a ruidos en su perro
  • Storengen 2015: en torno al 23 %, y los fuegos artificiales fueron la situación más frecuente
  • Riemer 2019: el 52 % de una muestra de 1.225 perros, al menos parcialmente afectados
  • Dale 2010: el 46 % de perros y gatos en Nueva Zelanda
  • Ese trabajo asocia consolar al animal con respuestas de miedo más intensas y duraderas
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Qué funciona, según la revisión de la evidencia

En 2023 se publicó en la revista Animals (13(23):3664, DOI 10.3390/ani13233664) una revisión de la evidencia disponible sobre terapia y prevención del miedo a los ruidos en perros, dirigida a profesionales. Dos conclusiones suyas, literales:

Sobre los productos alternativos: "Most 'alternative' products (such as nutraceuticals, herbal remedies, pheromones, homeopathy, Bach flowers, and essential oils) are unlikely to be sufficient as monotherapy for noise fears, whereas there is good evidence for the efficacy of several anxiolytic medications."

Sobre lo que sí tiene respaldo: "counterconditioning to real-life noises, relaxation training, and desensitisation/counterconditioning using noise recordings have been shown to improve fear of noises in dogs."

Traducido sin rodeos: los complementos, las feromonas y las flores de Bach, por sí solos, no bastan para un miedo establecido. Lo que funciona es el trabajo de desensibilización y contracondicionamiento, y, cuando hace falta, la medicación adecuada.

Y hay una parte de prevención que merece atención especial, del trabajo de Riemer de 2019: "training puppies or non-fearful adults to associate the noise with positive stimuli is highly effective in preventing later development of firework fears". Es decir, el mejor momento para trabajar esto es cuando el perro todavía no tiene miedo. En un cachorro, o en un adulto que aún no reacciona.

  • Los complementos, feromonas y remedios alternativos no bastan como tratamiento único
  • Sí hay evidencia de eficacia de varios ansiolíticos
  • Funciona la desensibilización y el contracondicionamiento, con grabaciones y con ruidos reales
  • También el entrenamiento en relajación
  • La prevención en cachorros y adultos no miedosos es muy eficaz

El mejor momento para trabajar el miedo a los petardos es en marzo, no el 31 de diciembre. Y la prevención en un cachorro es más barata y más rápida que el tratamiento en un adulto.

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Los dos medicamentos autorizados con esa indicación

Esto conviene contarlo con precisión, porque cada Nochevieja circulan recomendaciones de medicar por cuenta propia. Ambos se dispensan únicamente con prescripción veterinaria y la decisión, la dosis y el momento los fija el veterinario.

Dexmedetomidina oromucosa (gel bucal, comercializado como Sileo). Su ficha técnica en el registro comunitario recoge como indicación: "Alivio del miedo y la ansiedad aguda asociados con el ruido en perros." Consta como medicamento sujeto a prescripción veterinaria.

Imepitoína (comprimidos, comercializada como Pexion). Su ficha técnica recoge dos indicaciones: reducir la frecuencia de convulsiones generalizadas por epilepsia idiopática, y "Para reducir la ansiedad y el miedo asociados a la fobia al ruido en perros."

Sobre la evidencia de cada uno:

La dexmedetomidina oromucosa se evaluó en un ensayo aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo con 182 perros en Nochevieja (Korpivaara et al., Veterinary Record, 2017, DOI 10.1136/vr.104045). Los perros tratados mostraron significativamente menos signos de miedo y ansiedad que los del grupo placebo, aunque el propio trabajo describe también un efecto placebo relevante.

Sobre la imepitoína, una síntesis de evidencia publicada en Veterinary Evidence concluye que el tratamiento "may reduce owner-rated levels of fear and anxiety responses in their dogs" frente a no tratar, y advierte de una alta prevalencia de efectos secundarios a las dosis del fabricante.

Lo que no debes hacer: usar acepromacina por tu cuenta porque "lo deja tranquilo". Sedar a un animal que sigue teniendo miedo pero ya no puede expresarlo no es lo mismo que quitarle el miedo. Esa conversación es con tu veterinario, y conviene tenerla con semanas de antelación, no el mismo día.

  • Dexmedetomidina oromucosa: indicación autorizada para el miedo y la ansiedad por ruido
  • Imepitoína: indicación autorizada para la ansiedad y el miedo por fobia al ruido
  • Los dos son medicamentos sujetos a prescripción veterinaria
  • La dexmedetomidina cuenta con un ensayo aleatorizado doble ciego en Nochevieja
  • Nunca mediques por tu cuenta, y menos con sedantes
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El plan para la noche, por orden

Lo que recomiendan de forma oficial los colegios veterinarios coincide bastante entre sí. El Colegio Oficial de Veterinarios de Málaga, en sus recomendaciones para la noche de San Juan, aconseja "mantener a los animales dentro de casa durante las horas de mayor ruido", "cerrar ventanas y persianas para reducir el impacto acústico" y "preparar con antelación un refugio tranquilo, seguro y accesible". Y avisa: "Nunca debe medicarse a un animal sin indicación veterinaria."

El plan concreto, ordenado por cuándo hacerlo:

Semanas antes. Habla con tu veterinario si el año pasado lo pasó mal. Si hay que medicar, hay que probarlo antes. Y si vas a hacer desensibilización con grabaciones, necesita tiempo.

Días antes. Revisa el microchip y que tus datos estén actualizados. Las noches de pirotecnia son las de más perros perdidos del año, y un chip con un teléfono antiguo no sirve de nada. Está en el microchip del perro.

El mismo día. Paseo largo y temprano, antes de que empiece el ruido. Comida a su hora. Nada de salir a ver los fuegos con él.

Antes de que empiece. Cierra ventanas y persianas. Baja las luces exteriores. Prepara el refugio: una habitación interior, su cama o su transportín abierto, y algo que ya asocie a estar tranquilo. Deja la puerta del refugio abierta: encerrarlo suele empeorarlo.

Durante. Ruido blanco o música a volumen moderado ayuda a enmascarar. Quédate cerca con normalidad. No le castigues por esconderse, ni le obligues a salir.

Si se escapa. Actúa en la primera hora: es cuando más probabilidades hay. El protocolo completo, en he perdido a mi perro.

Y un último apunte: si vive en una terraza, un patio o el jardín, métele en casa esa noche. Además de lo evidente, mantenerlo habitualmente ahí es una infracción grave del artículo 27.e) de la Ley 7/2023.

  • Habla con el veterinario semanas antes, no el mismo día
  • Comprueba que el teléfono del microchip está actualizado
  • Paseo largo y temprano, antes de que empiece el ruido
  • Refugio preparado, con la puerta abierta: encerrarlo empeora las cosas
  • Ventanas y persianas cerradas y ruido de fondo que enmascare

Las noches de pirotecnia son las de más perros perdidos del año. El chip actualizado es la medida más barata y la que más devuelve.

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