Residencia canina: las nueve preguntas que separan una buena de una mala
La ley exige más de lo que la mayoría de la gente imagina: personal veterinario, aislamiento del animal al ingresar hasta que un veterinario dictamine su estado, libro de registro y acreditación de los tratamientos obligatorios. Si una residencia no cumple eso, no es una cuestión de estilo.
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