Francia es el viaje internacional más fácil que hay desde España con perro: se aplica la norma común de la Unión Europea y no hay control sistemático en la frontera. Con pasaporte, microchip y la antirrábica en vigor, tienes el 95% resuelto.
El 5% restante es el que arruina viajes, y tiene que ver con las razas. Francia tiene su propio sistema de "chiens catégorisés" y, para una de esas categorías, la entrada en el país está directamente prohibida. Un perro que en España solo necesita licencia puede no poder cruzar.
Los tres requisitos de siempre
Para moverse entre países de la Unión Europea no hay nada específico de Francia: se aplica la norma común, la misma que para Portugal o cualquier otro Estado miembro.
Microchip legible, o tatuaje si se hizo antes del 3 de julio de 2011. Vacuna antirrábica en vigor, puesta después del chip, con un mínimo de doce semanas de edad y veintiún días de espera desde la primera dosis. Y pasaporte europeo para animales de compañía, que expide tu veterinario.
El Ministerio de Agricultura español lo resume en esos tres puntos y no añade ninguna especialidad francesa en materia de identificación o vacunación. Tampoco hace falta el tratamiento contra Echinococcus, que solo se exige para Irlanda, Malta, Finlandia, Noruega y Reino Unido.
- Microchip legible
- Vacuna antirrábica en vigor, puesta después del chip
- Pasaporte europeo para animales de compañía
- Máximo cinco animales por persona
- Sin desparasitación obligatoria para Francia
- Sin aviso previo de llegada
El orden importa: una antirrábica puesta antes del microchip no vale y hay que revacunar. Revísalo con margen, porque desde la primera dosis hay que esperar 21 días.
La parte que casi nadie avisa: las categorías francesas
Francia clasifica determinados perros en dos categorías legales, y el criterio no es solo la raza: es si el animal está inscrito en un libro de orígenes reconocido.
La aduana francesa lo explica así en su información oficial para viajeros. Los perros asimilables a los tipos Staffordshire terrier, American Staffordshire terrier (pitbulls), Mastiff (boerbull) y Tosa que no están inscritos en un libro de orígenes son perros de ataque de primera categoría. Los mismos tipos sí inscritos, más los rottweiler y asimilados, son de segunda categoría.
Es decir: dos perros idénticos, uno con pedigrí y otro sin él, caen en categorías distintas y tienen un trato radicalmente distinto en la frontera.
Esto no tiene equivalente en España. Aquí la catalogación de potencialmente peligroso depende de la raza y de características físicas, no de si el animal tiene pedigrí.
Primera categoría: la entrada está prohibida
Este es el punto que hay que leer dos veces. La aduana francesa lo dice sin rodeos sobre los perros de primera categoría:
"Their import is prohibited in France."
No es una restricción de acceso a parques ni una obligación de bozal: es que el animal no puede entrar en el país. Y afecta a un perfil muy común en España, el perro tipo pitbull o American Staffordshire sin pedigrí, que aquí se maneja con licencia de tenencia y seguro, y allí simplemente no pasa.
La misma información, en francés, la publica la red diplomática francesa: está prohibida la importación de los perros de primera categoría no inscritos en un libro genealógico reconocido por el ministerio de Agricultura, de las razas Staffordshire terrier, American Staffordshire terrier, Mastiff (boerbull) y Tosa.
Si tu perro encaja en esa descripción y no tiene libro de orígenes, el viaje a Francia no es viable. Es mejor saberlo antes de llegar a la frontera con el coche cargado.
La aduana francesa publica incluso un documento con las características morfológicas de cada tipo (perímetro torácico, peso, altura a la cruz) para identificar a estos perros sin pedigrí.
Segunda categoría: se puede entrar, con el papel del pedigrí
Para los de segunda categoría la aduana francesa sí autoriza la entrada, y añade la condición concreta: es posible cumpliendo los requisitos generales y presentando los documentos que acrediten la inscripción en el libro de orígenes.
Ese documento es la clave. No basta con decir que el perro tiene pedigrí: hay que llevarlo encima, y traducido o al menos identificable. El certificado del libro genealógico español, en el caso de las razas reconocidas, es lo que acredita esa inscripción.
Además, el régimen francés de perros categorizados impone obligaciones de tenencia que conviene conocer: correa y bozal en la vía pública, seguro de responsabilidad civil y, para los residentes, permiso municipal, formación del propietario y evaluación del comportamiento. Las fuentes oficiales francesas no distinguen expresamente el caso del turista de paso corto del residente, así que lo prudente es viajar con bozal, correa y el seguro en regla.
- Documento de inscripción en el libro de orígenes, encima
- Bozal y correa en vía pública
- Seguro de responsabilidad civil en vigor
- La documentación española de tenencia de PPP, por si la piden
- Evita zonas donde haya restricciones específicas señalizadas
El rottweiler tiene su propia regla
Hay un detalle que sorprende y que la aduana francesa aclara expresamente: todos los rottweiler y los perros de tipo rottweiler pertenecen a la segunda categoría, tengan o no pedigrí.
Eso significa dos cosas. La primera, buena: un rottweiler sin papeles no cae en la primera categoría y por tanto no tiene la entrada prohibida. La segunda: aunque tu rottweiler no esté catalogado como potencialmente peligroso en tu comunidad autónoma, en Francia le van a aplicar el régimen de perro categorizado, con bozal y correa en público.
Es la diferencia más llamativa entre los dos países. En España el rottweiler está en la lista de razas potencialmente peligrosas del Real Decreto 287/2002; en Francia está en segunda categoría por definición, con pedigrí o sin él.
Si viajas con rottweiler, lleva bozal aunque en tu municipio no te lo exijan. Allí es la norma por defecto.
Lo que Francia no exige
Para evitar gastos y visitas innecesarias al veterinario, conviene tener claro lo que no hace falta.
No se exige tratamiento antiparasitario contra Echinococcus: eso solo aplica a Irlanda, Malta, Finlandia, Noruega y Reino Unido. No hay que avisar de la llegada ni pedir autorización previa. No hay cuarentena. Y no hace falta ningún certificado sanitario adicional al pasaporte europeo.
Tampoco existe, para un viaje de turismo, un trámite específico distinto del régimen general de la UE, más allá del asunto de las categorías si tu perro está en una de ellas.
- Sin desparasitación obligatoria
- Sin aviso previo de llegada
- Sin cuarentena
- Sin certificado sanitario adicional
- Sin límite de días para una estancia turística
Antes de cruzar
La comprobación que más veces falla es la fecha de la antirrábica, que caduca sin que nadie se dé cuenta. Míralo con un mes de margen, porque si hay que revacunar hay que esperar veintiún días.
La segunda es la de las razas. Si tu perro es de alguno de los tipos mencionados, localiza el certificado del libro de orígenes antes de salir. Y si no lo tiene, replantea el destino: el sur de Francia tiene alternativas a un lado y otro de la frontera, y Portugal no aplica este régimen de categorías en los mismos términos.
El resto es lo de cualquier trayecto por carretera, que está en la guía de viajar en coche con mascota: sujeción homologada, paradas cada dos horas y nunca dejar al animal en el vehículo aparcado.
- Antirrábica revisada con un mes de margen
- Pasaporte europeo en la guantera
- Certificado del libro de orígenes si tu perro es de tipo categorizado
- Bozal y correa si entra en primera o segunda categoría
- Chapa con un móvil operativo en roaming
- Teléfono de un veterinario en destino
Si el perro se pierde fuera de España, el procedimiento cambia y el tiempo cuenta más. Lo explicamos en qué hacer si tu perro se pierde.
Desde dónde salir
Desde Andalucía el trayecto es largo y casi siempre se parte en dos, así que conviene tener localizada la parada intermedia con alojamiento que admita animales.
En EYPET tenemos fichas verificadas de alojamientos, restaurantes y clínicas veterinarias en las siete capitales andaluzas: Sevilla, Granada, Málaga, Córdoba, Huelva, Jaén y Cádiz.
Y si antes de cruzar quieres repasar la documentación completa, está en qué documentos necesitas para viajar con perro. Para entender cómo funciona la catalogación española y en qué se diferencia de la francesa, en perros potencialmente peligrosos.
Si Francia es solo el paso hacia Italia, allí la norma cambia bastante: correa de 1,50 m, bozal siempre encima y ninguna lista de razas. Lo tienes en viajar a Italia con perro.
Si Francia es solo el paso y el destino está más al norte, Alemania tiene una ley federal que prohibe la entrada de cuatro razas y una excepción de cuatro semanas para turistas que conviene leer antes de salir: viajar a Alemania con perro.
Fuentes: Dirección General de Aduanas de Francia (douane.gouv.fr), información oficial para viajeros con perro, gato o hurón, que cita el arrêté du 27 avril 1999; red diplomática francesa (ch.diplomatie.gouv.fr), importación y tránsito de animales en Francia; Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación de España, "Viajar con la mascota. Perros, gatos, hurones"; portal Your Europe de la Unión Europea. Comprobado el 18 de septiembre de 2026.
Las políticas de admisión y las normas locales pueden cambiar. Confirma siempre la información con el establecimiento o la autoridad responsable antes de tu visita.