Nadie se lee las normas sobre mordeduras hasta que hay una. Y entonces, con el susto en el cuerpo, hay que resolver tres cosas a la vez: la herida, los datos y los papeles.

Este artículo está escrito para los dos papeles posibles. Si te han mordido, te interesa saber que la responsabilidad del dueño es de las más duras de todo el Código Civil. Si el que ha mordido es tu perro, te interesa exactamente lo mismo, más lo que viene después para el animal.

Y una aclaración de salud previa, porque el buscador se llena de «mordedura de perro leve»: a efectos de infección, leve no significa segura. Los colmillos hacen heridas estrechas y profundas que se cierran por fuera y se complican por dentro.

01

Si te han mordido: los cinco pasos

1. Lava la herida ya, con agua abundante y jabón, varios minutos. Es la medida que más reduce el riesgo de infección y hay que hacerla aunque parezca un arañazo.

2. Acude a un centro de salud, también con heridas pequeñas. Las mordeduras se infectan con mucha más frecuencia que otros cortes, y el médico valorará antibiótico y tu estado de vacunación antitetánica. Además, el parte de lesiones que emite el centro es el documento que sostiene cualquier reclamación posterior.

3. Identifica al perro y a su responsable antes de que se vaya: nombre, teléfono, DNI si es posible, y si el animal está identificado y vacunado. Testigos y fotos del lugar valen oro. Si el responsable se niega o se marcha, llama a la Policía Local en el momento.

4. Comunica el incidente a la Policía Local o presenta denuncia, sobre todo si hay lesiones de entidad, si el perro va suelto habitualmente o si no has podido identificar al dueño. Esa comunicación activa además el control sanitario del animal.

5. Guarda todo: parte médico, facturas, fotos de la evolución de la herida. La reclamación de los gastos es contra el responsable del animal y, normalmente, contra su seguro.

Si el perro no tiene dueño localizable (callejero o abandonado), el parte médico y el aviso a la Policía Local siguen siendo imprescindibles: activan el protocolo sanitario municipal.

02

Quién paga: el artículo que no deja escapatoria

La responsabilidad civil por mordedura está en el artículo 1905 del Código Civil, vigente desde 1889 con esta redacción:

«El poseedor de un animal, o el que se sirve de él, es responsable de los perjuicios que causare, aunque se le escape o extravíe. Sólo cesará esta responsabilidad en el caso de que el daño proviniera de fuerza mayor o de culpa del que lo hubiese sufrido.»

Es una responsabilidad llamada objetiva: no hace falta demostrar que el dueño hizo nada mal. Tener el animal basta para responder de lo que haga, y solo hay dos salidas: fuerza mayor o culpa de la propia víctima (por ejemplo, quien se mete en una finca cerrada a provocar al perro).

En la práctica, la reclamación suele dirigirse al seguro de responsabilidad civil del dueño, si lo tiene: el del perro, el del hogar (muchas pólizas cubren mascotas) o el específico. Si no hay seguro, responde con su patrimonio. Por eso insistimos tanto en el seguro para perros, obligatorio ya en algunos territorios y para todos los perros potencialmente peligrosos.

03

Si el que muerde es tu perro

Respira y haz las cosas bien desde el primer minuto, porque todo lo que hagas mal lo pagarás multiplicado:

1. Controla al perro y sepáralo de la escena.

2. Atiende a la persona y facilita tus datos completos. Negarse o irse convierte un incidente civil en algo mucho peor.

3. Avisa a tu seguro cuanto antes y no reconozcas deudas por escrito sin hablar con ellos: describir los hechos sí, cuantificar daños no.

4. Prepárate para el control veterinario del animal. Tras una mordedura comunicada, lo habitual en España es que la autoridad ordene un periodo de observación sanitaria del perro por un veterinario, pensado para descartar rabia y valorar al animal. Los plazos y la forma exacta los fija la normativa de cada comunidad; tu ayuntamiento o tu veterinario te dirán el procedimiento concreto.

5. Y después, trabaja la causa. Una mordedura casi nunca sale de la nada: dolor, miedo, protección de recursos, un manejo que falló. Es el momento de un veterinario de conducta o un buen profesional, no de esconder el episodio.

Ojo además con las consecuencias administrativas: según la comunidad y la gravedad, un perro con mordedura registrada puede ser declarado potencialmente peligroso por su conducta, con todo lo que eso implica (licencia, seguro, bozal). Lo contamos en perros potencialmente peligrosos.

04

Si tu perro muerde a otro perro

El esquema legal es el mismo artículo 1905: el responsable del perro agresor paga el veterinario y los daños del agredido. Los pasos prácticos:

- Intercambiad datos y, si es posible, haced fotos de las heridas y del lugar.

- El perro herido, al veterinario, y el informe de esa visita es el documento clave de la reclamación.

- Si el agresor va suelto donde no debe, díselo a la Policía Local: además del daño, hay una infracción de ordenanza y, según el caso, de la prohibición estatal de dejar animales sueltos «en condiciones de causar daños».

- Si es un episodio entre perros que jugaban sueltos de mutuo acuerdo (en un parque canino, por ejemplo), la cosa se complica jurídicamente: ambos asumieron un riesgo. La vía sensata suele ser el acuerdo amistoso y los seguros.

Y el recordatorio incómodo: si tu perro ha protagonizado ya dos sustos, el bozal preventivo bien entrenado no es un castigo, es un seguro de vida para él. Cómo introducirlo sin drama: el bozal, sin mitos.

05

Prevención: leer antes del mordisco

La inmensa mayoría de las mordeduras avisan. Las señales que la gente pasa por alto:

- Quedarse rígido, cerrar la boca de golpe, mirada fija o «ojo de ballena» (se ve el blanco).

- Lamerse el hocico y bostezar fuera de contexto: incomodidad.

- Gruñido: no es el problema, es la última advertencia educada. Castigar el gruñido enseña a morder sin avisar.

- Niños y perros sin supervisión: la combinación que está detrás de buena parte de los accidentes domésticos. Abrazos, tirones y acercarse a un perro que come o duerme son los detonantes clásicos.

- Perros atados o acorralados: sin opción de huir, la escalada es más rápida. Es una de las razones por las que dejar al perro atado en la calle es tan mala idea.

Con perros desconocidos: pregunta siempre antes de tocar, deja que se acerque él, y no metas la mano por encima de la cabeza de un perro que no conoces.

06

Preguntas rápidas

¿Hay que denunciar siempre?

Comunicar el incidente a la Policía Local es lo recomendable incluso en casos leves, porque activa el control sanitario del animal. La denuncia formal depende de la entidad de las lesiones y de tu decisión.

¿Qué plazo tengo para reclamar?

Los plazos de las acciones civiles existen y no son eternos; además, cuanto más tarde reclames, más difícil es probar. Parte médico el primer día y reclamación sin dejarlo dormir. Para cuantías serias, abogado.

¿Y si me muerde el perro de un amigo en su casa?

El artículo 1905 no distingue escenarios: el poseedor responde también en su salón. Otra cosa es que prefieras resolverlo por la vía del seguro del hogar y la amistad, que para eso están.

¿Pueden obligarme a sacrificar a mi perro por una mordedura?

No es la consecuencia ordinaria. Lo habitual es el control veterinario, posibles medidas (bozal, declaración de potencialmente peligroso por conducta) y la responsabilidad económica. Los supuestos extremos son excepcionales y pasan por resolución administrativa o judicial.

¿La vacuna de la rabia influye?

Mucho: un perro con la antirrábica al día y cartilla en regla convierte el control sanitario en un trámite. Dónde es obligatoria y con qué periodicidad: vacunas obligatorias del perro.

¿Qué hago si el dueño del perro que me mordió no aparece?

Parte médico, denuncia con descripción del animal y del lugar, y pregunta en la zona: los perros con dueño que muerden en la calle suelen ser conocidos del barrio.

Importante

Las políticas de admisión y las normas locales pueden cambiar. Confirma siempre la información con el establecimiento o la autoridad responsable antes de tu visita.