Marcas la casilla "Admite mascotas", eliges un alojamiento, reservas, llegas y te cobran 22 euros por noche más 200 de fianza. O peor: te dicen que ahí no entran perros.
Las dos cosas pasan, y las dos tienen explicación. Hemos ido a las páginas de ayuda y a las políticas oficiales de las cuatro grandes plataformas (Booking, Airbnb, Vrbo y Expedia) para entender qué garantiza realmente ese filtro y qué no.
El resumen incómodo: en ninguna de las cuatro el filtro distingue entre "gratis" y "de pago". Es binario. Toda la información que de verdad importa (peso máximo, suplemento, fianza, si puede quedarse solo) está dentro de la ficha, en un apartado que la mayoría de la gente no abre.
Booking: el filtro está en un sitio raro y el precio, en otro
Dónde está el filtro. En Booking se llama literalmente "Admite mascotas" y no está donde uno esperaría: aparece en la barra lateral bajo el epígrafe "Tipo de grupo", no bajo servicios ni instalaciones. Además, el propio selector de ocupación incluye un contador de "Mascotas" junto a adultos y niños.
Qué obliga Booking a publicar. Su documentación para alojamientos explica que el establecimiento debe responder a dos preguntas: si admite mascotas (sí, bajo petición o no) y si hay cargos adicionales. Esa opción intermedia, la de "bajo petición", es la que explica las fichas que dicen "se admiten bajo petición": significa que hay que pedirlo y que te lo pueden denegar.
Dónde está la información para el cliente. La propia atención al cliente de Booking responde a la pregunta "¿Cómo sé si el alojamiento admite mascotas?" con una sola frase: "Las condiciones sobre mascotas están en el apartado Léeme de la página del alojamiento." Es decir, no en el filtro y no en la descripción: en el apartado de información importante, al final de la ficha.
Un ejemplo real de lo que se encuentra ahí, en un hotel de Barcelona: "Solo se admite 1 perro o 1 gato de menos de 20 kg por habitación (bajo petición). Este servicio conlleva un suplemento de 22 EUR por noche y mascota. Además, se debe abonar un depósito de 200 EUR." Nada de eso aparece en el filtro ni en el precio del listado.
El suplemento: no hay regla única. Y esto es lo más importante. La documentación de Booking describe dos mecanismos distintos: el alojamiento puede integrar el coste de la mascota en su plan de tarifa, de forma que el cliente vea el total por adelantado, o puede limitarse a declarar el recargo como texto libre en la ficha, en cuyo caso normalmente se paga en el establecimiento. Booking no garantiza cuál de los dos se aplica, así que el importe que ves al reservar puede no incluir al perro.
- El filtro se llama "Admite mascotas" y está bajo "Tipo de grupo"
- Existe la opción "bajo petición": te lo pueden denegar
- Las condiciones están en el apartado "Léeme" de la ficha, al final
- El suplemento puede ir en el precio o cobrarse en destino: no hay regla única
En Booking, el precio que ves en el listado puede no incluir a tu perro. Abre siempre el apartado "Léeme" antes de reservar.
Airbnb: la única que garantiza el precio por escrito
Airbnb funciona distinto, y en este punto concreto funciona mejor.
El filtro. Está en Filtros, dentro de la sección "Opciones de reserva", junto a "Reserva inmediata" y "Llegada autónoma". La propia ayuda de Airbnb lo explica: "Después de introducir un lugar en el campo Destino, dale a Filtros. Luego ve a Opciones de reserva y selecciona Admite mascotas."
La comisión por mascota y dónde aparece. Aquí está la diferencia clave con Booking. La documentación de Airbnb dice: "Los viajeros pueden indicar cuántas mascotas (de 0 a 5) van a viajar con ellos […] Si decides cobrar este importe, aparecerá incluido en tu tarifa por noche y en el precio total en la página de pago."
Es decir: si hay comisión, la ves antes de pagar. Es la única de las cuatro plataformas que lo garantiza por escrito.
Además pone un techo: "la cantidad que establezcas no puede ser superior a tu precio base por noche". Y permite cuatro formas de calcularla: tarifa fija por reserva, fija por noche, fija por mascota, o fija por mascota y noche. Esa última es la que se dispara si viajas con dos perros y varias noches.
Para qué sirve esa comisión, según Airbnb. El texto es explícito: "Las comisiones por mascotas solo deben utilizarse para cubrir el coste de la limpieza." No es un recargo libre: tiene una finalidad declarada. Si además te cobran una tarifa de limpieza aparte por el mismo concepto, estás pagando dos veces por lo mismo.
Normas del anfitrión. La ayuda de Airbnb recomienda expresamente contactar antes: los huéspedes deben seguir las normas del anfitrión sobre mascotas y, aunque el anuncio diga que se admiten, se les anima a escribirle para decirle qué animales llevan y averiguar si hay restricciones. Traducción: el filtro no sustituye al mensaje previo.
- Filtro en Filtros › Opciones de reserva › "Admite mascotas"
- Si hay comisión por mascota, se ve en el precio total antes de pagar
- La comisión no puede superar el precio base por noche
- Se puede calcular por reserva, por noche, por mascota o por mascota y noche
- Airbnb declara que esa comisión es solo para cubrir la limpieza
Vrbo y Expedia, en corto
Vrbo. Su filtro no es una casilla de servicios, sino una declaración del viajero: "I am traveling with pets", con la aclaración de que, si se marca, solo se muestran propiedades que admiten mascotas. No hemos localizado una página de ayuda que explique cómo se muestra o se cobra la tarifa por mascota, así que ahí no podemos decirte nada con fuente.
Expedia. Su ayuda es más escueta y bastante sincera. Recomienda usar "el filtro Pet friendly dentro de Amenities" y añade dos avisos que merece la pena traer: que compruebes las políticas antes de reservar, porque algunos hoteles tienen habitaciones limitadas, tarifas y restricciones de peso, y que después de reservar contactes con el hotel para comprobar que tienen tu habitación.
Es decir, la propia plataforma te dice que el filtro no basta y que llames al hotel después de reservar. Es el consejo más honesto que hemos encontrado en las cuatro.
Un detalle que conviene saber: Expedia y Vrbo pertenecen al mismo grupo y publican una única política de animales de servicio, idéntica palabra por palabra en ambas.
- Vrbo: el filtro es una declaración del viajero, no una casilla de servicios
- Expedia: filtro "Pet friendly" dentro de Amenities
- Expedia recomienda llamar al hotel DESPUÉS de reservar para confirmar
- Expedia y Vrbo comparten la misma política de animales de servicio
Animales de asistencia: la mayor diferencia entre plataformas
Aquí es donde las cuatro plataformas se separan más, y donde conviene saber exactamente qué te ampara.
Airbnb es la que tiene la política más detallada, y publica incluso el guion de lo que el anfitrión puede preguntar. Define que "los animales de asistencia, generalmente perros, están adiestrados expresamente para ayudar a las personas con discapacidad a realizar determinadas tareas y no se los considera mascotas". Y fija dos preguntas permitidas y solo dos: "¿Necesitas a tu animal por una discapacidad?" y "¿Para qué labor o tarea se ha adiestrado al animal?". Añade que "los anfitriones no podrán pedir a los viajeros que describan su discapacidad" ni "pedir al perro que demuestre sus habilidades", y que los viajeros "no están obligados a proporcionar documentación".
Con un animal de asistencia, el anfitrión de Airbnb no puede rechazar la reserva, ni cobrar comisión por mascota o limpieza adicional por ese motivo, ni tratar al huésped de forma distinta.
El matiz que casi nadie conoce: el animal de apoyo emocional es otra categoría. Airbnb lo dice con todas las letras: cuando el viajero va acompañado de un animal de apoyo emocional terapéutico, el anfitrión puede cobrar la comisión por mascota habitual o gastos de limpieza adicionales, o bien rechazar la reserva si no acepta mascotas, salvo en los territorios donde la propia política lo obliga, que Airbnb enumera: California, Nueva York, Quebec y Ontario. España no está en esa lista.
Expedia y Vrbo son aún más tajantes con esa distinción: los animales de apoyo emocional y de terapia no son animales de servicio a efectos de su política, y pueden aplicárseles las reglas y tarifas de mascotas del alojamiento. Con el animal de servicio, en cambio, afirman que debe aceptarse aunque el alojamiento no admita mascotas normalmente, y que no se puede cobrar tarifa de mascota ni subir la fianza por ese motivo.
Booking es la menos específica. Su guía para alojamientos dice que en muchos países deben aceptar legalmente reservas de viajeros con animal de asistencia y no imponerles tarifas ni condiciones adicionales, aunque tengan política de no admitir mascotas, y advierte de que incumplir la legislación antidiscriminación aplicable puede suponer una ruptura de contrato con Booking. Remite, por tanto, a la ley local más que a una regla propia.
En España esa ley local es sólida: la Ley 2/2020 y el RD 409/2025. Está en perros de asistencia: derecho de acceso.
- Airbnb: solo dos preguntas permitidas, sin documentación y sin coste
- Airbnb distingue asistencia de apoyo emocional: el segundo sí se puede rechazar o cobrar
- Expedia y Vrbo excluyen expresamente a los de apoyo emocional de la protección
- Booking remite a la ley local en lugar de fijar una regla propia
- En España quien te ampara es la Ley 2/2020
Las seis comprobaciones antes de dar a reservar
Convertido en rutina. Son dos minutos y evitan el 90% de los sustos.
1. Abre el apartado de normas o información importante. En Booking es "Léeme"; en Airbnb, las normas de la casa; en Expedia, las políticas. Es donde está todo lo que el filtro no dice.
2. Busca el peso máximo. Es lo que más reservas rompe y casi nunca está en la descripción. "Menos de 20 kg" es un límite frecuentísimo.
3. Busca el número máximo de animales. Muchos alojamientos admiten uno y solo uno.
4. Compara el precio con y sin mascota. En Airbnb, añade la mascota en el buscador y mira cómo cambia el total. En Booking, comprueba si el suplemento aparece en el desglose o solo como texto: si es lo segundo, lo pagarás allí.
5. Busca la palabra "fianza" o "depósito". Aparece más de lo que parece y suele ser la sorpresa más cara.
6. Escribe al alojamiento antes de reservar y guarda la respuesta. Pregunta por escrito el peso, el suplemento y si el perro puede quedarse solo en la habitación. Esa última es la que más conflictos genera y casi nunca está en la ficha: dejar al perro solo en el hotel.
Tener la confirmación por escrito no es paranoia: es lo que cambia la conversación si al llegar hay discusión.
- Abre el apartado de normas: "Léeme", normas de la casa o políticas
- Peso máximo y número de animales, antes que el precio
- Compara el total con y sin mascota
- Busca "fianza" o "depósito"
- Pregunta por escrito si puede quedarse solo, y guarda la respuesta
Si al llegar te dicen que no
Es el escenario que peor cubren las plataformas, y conviene saberlo de antemano.
Booking no publica ningún procedimiento específico para este caso. Lo único que ofrece es el canal general de atención al cliente, disponible 24 horas. No hemos encontrado ninguna página de ayuda que aborde el supuesto de "la ficha decía que admitía mascotas y al llegar me lo niegan".
Airbnb tiene una política de reubicación y reembolso para cuando el alojamiento "no es como se describió", pero su texto está redactado pensando en el supuesto inverso: que el anuncio no avisara de que hay mascotas del anfitrión en la casa. Es razonable pensar que un anuncio que decía admitir animales y luego no los admite encaja en la misma idea, pero no lo dice expresamente.
Vrbo y Expedia: no hemos localizado nada específico.
Qué hacer, en la práctica:
Ten la confirmación escrita a mano. Captura de la ficha con la política de mascotas y el mensaje del anfitrión o del hotel. Sin eso, es tu palabra contra la suya.
Llama a la plataforma desde la puerta, no después. Con la reserva en curso y tú allí, la plataforma tiene margen para reubicarte. Al día siguiente, mucho menos.
No te vayas sin dejar constancia. Si acabas pagando otro alojamiento, guarda la factura: es el daño que vas a reclamar.
Y si es un perro de asistencia acreditado, el terreno cambia por completo. Ahí no estás pidiendo un favor: hay una ley estatal que te ampara y la negativa es reclamable por vía de consumo, además de por la propia plataforma.
- Booking no publica procedimiento para este supuesto
- Airbnb tiene política de reubicación, pero redactada para el caso inverso
- Guarda captura de la ficha y del mensaje de confirmación
- Llama a la plataforma desde la puerta, no al día siguiente
- Con perro de asistencia acreditado, la negativa es reclamable
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Las políticas de admisión y las normas locales pueden cambiar. Confirma siempre la información con el establecimiento o la autoridad responsable antes de tu visita.